A cambiarnos la vida.

Uno de las cosas que he aprendido después de mucho tiempo es que tengo que crear mi propio bienestar desde la mañana. El sentirme bien no siempre me viene por “default”. Cuando despierto no siempre me siento optimista ni el mejor conmigo mismo. Ahí comienza mi trabajo interior. Si transformo mis pensamientos y mis sentimientos, cambio mi ánimo, mi actitud, mi intencionalidad. Si me siento mal conmigo, me tengo que amigar. Apoyo mi mano en el pecho y acaricio mi corazón. Me repito “está todo bien, está todo bien”, perdono mis supuestas faltas, me expreso que me amo y que Dios me ama. Imagino que un hermoso ángel me abraza, abraza toda mi humanidad, abraza mis penas y problemas…                                                                                          Si mi día no se presenta muy auspicioso, borro ese pensamiento de mi mente y me digo “todo está mejorando”. Fe, fe y más fe es la clave. Me tengo como compañero, como mi mejor amigo. ¡Ánimo! Que todo es para bien. “Soy una buena persona, capaz, creativa, tengo todo para ser feliz”. ¡Fuerza! Confío en mí plenamente, el universo me apoya…

Empezar el día con esta nueva fuerza, trasmutando la propia energía es el principio para el cambio. Somos lo que pensamos y creamos nuestra vida con nuestro pensamiento. 

¡A cambiarnos la vida!

Despertar a Uno Mismo

Visite otras entradas en las misma categorías: Camino espiritual, Niño interior

Comentario: