Busco mi valor adentro.
En el pasado me importaba en demasía lo que opinaban de mí. Mi imagen y mi estado de ánimo fluctuaba constantemente en función de lo que el afuera me devolvía, muchas veces me sentía una cucaracha y algunas el más sabio. Era como un barrilete. Algunas personas o circunstancias me elevaban, otras me hacían caer en derrota. Con el tiempo, con el dolor del desengaño y los abandonos me dí cuenta que no tengo que buscar mi valor ni quien soy afuera. Yo soy valioso por mí mismo y en sí mismo. Soy un hijo de Dios, una chispa de divinidad que vino a este mundo a experimentar esa divinidad para ser feliz. Estar en contacto con mis sentimientos y mi alma , sanar mis heridas, descubrir mis dones y creatividad, contactarme con seres afines, ayudar y pulir mis defectos de carácter me acercan día tras día a mi ser auténtico, a mi verdadera felicidad.
Visite otras entradas en las misma categorías: Camino espiritual, Niño interior
Agosto 8th, 2009 a las 20:45
BUEN MENSAJE. GRACIAS POR COMPARTIR.