Existen piedras que aportan un quantum energético para cada área de vida, para cada aspecto o necesidad del ser humano. El Cuarzo Rosa por ejemplo nos conecta con nuestro corazón, ayudando a cicatrizar las heridas, los dolores y los resentimientos desde el amor que todo lo cura; el Citrino con nuestro poder personal favoreciendo lo cotidiano y los proyectos personales; el Agua Marina abriendo la comunicación de nuestros sentimientos y pensamientos más profundos; la Cornalina con nuestro impulso al cambio y la creatividad personal; el Cuarzo Ahumado con una mejor relación con el mundo material y concreto; la Amatista con la serenidad y la lucidez en la mente; el Cristal de Cuarzo con la elevación desde los niveles superiores de conciencia.
Todos los cristales nos brindan con suma generosidad sus elevadas propiedades, así como lo hacen los árboles con sus frutos. La sola presencia de un cristal en el ambiente, el simple contacto en nuestra mano, pecho o plexo solar, la meditación en alguna gema específica, nos conectan automáticamente con nuestra alma, camino ideal para superar la confusión cotidiana. Su “consumo” tendría que ser un bien necesario en los tiempos que estamos viviendo…