Creo mi felicidad con sentimientos y pensamientos positivos.
La comprensión y la puesta en práctica de este principio implica un cambio de conciencia fundamental en nuestro camino evolutivo. Lo voy descubriendo de a poco, especialmente cuando observo y detecto lo que sucede en mi interior, lo que pasa en mi ser, en mi alma, cuando surgen sentimientos o pensamientos negativos o positivos. Cuando critico, siento celos, envidia, o emito otra forma de energía negativa, estoy de alguna manera cavando mi propia fosa. Mi energía (estado de ánimo) baja, me siento mal conmigo. Cuando irradio sentimientos y pensamientos positivos, mi energía se eleva, soy más feliz.
Todo es espejo y la vida me lo devuelve. Si critico, además de sentirme mal, seguramente recibiré críticas. Si siento envidia y le doy lugar a ese sentimiento, no me sentiré bien y me envidiarán. El afuera me devuelve todo lo que hago para que yo aprenda a no hacerlo al sentir que eso es doloroso para mí y para los demás.
Somos y formamos una unidad. Estamos todos conectados a través de una red de energías que se comunican. Cuando emito sentimientos o pensamientos elevados (de amistad, solidaridad, amor, valoración, aceptación, serenidad y tantos otros) aporto esa energía al universo, me siento bien, siento que todo tiene sentido y que la vida es perfecta. Los sentimientos/pensamientos positivos generan felicidad real, los negativos, desdicha y vacío.
¿Cómo ganar amor y felicidad? Observarse… Permanentemente emitimos formas de energía/pensamiento. Cuando nos detectemos en un pensamiento o sentimiento negativo, podemos desarmarlo en ese mismo instante; no lo retengamos, como si solo fuera una burbuja de jabón, sin consistencia. El secreto: Ser faros de luz, emitiendo pensamientos y sentimientos positivos y enaltecedores.
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