Cuando todo parece dificil.
Hay mañanas donde mi vulnerabilidad está muy a flor de piel, momentos donde pareciera que está todo muy nublado y oscuro… Es ahí donde apelo a mis mejores recursos internos: Cierro mis ojos y respiro suavemente en forma profunda varias veces (por nariz)… Imagino que me envuelve y me baña una hermosa luz dorada… Inspiro esa energía dorada y cuando exhalo entrego mis “fantasmas” y nubes negras al universo. Puedo entregar mis temores, mi desazón, todo aquello que me hace mal… Sigo con estas respiraciones de luz y limpieza hasta sentirme bien. Poco a poco la calma, la fe y la esperanza van renaciendo en mí. Está todo bien… ¡He logrado conectarme con el sol que siempre está radiante en mi interior!
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