Cuando todo se me nubla.

Cuando veo todo mal y parece que nada tiene solución ni sentido, cuando me “engancho” con el otro y lo critico, se que algo no está bien dentro de mí. Tengo que accionar para salir de mi peor lugar. Realizo entonces alguna acción o tarea intensa (ejercicio físico, limpieza, orden, etc.) que descargue ese malestar, esa ira, mientras oro a Dios o al universo para que me ayude y me devuelva mi paz y claridad. En unos minutos la calma vuelve a mi vida, el buen juicio regresa a mí. Puedo darme cuenta del sin sentido de mi conducta. Está todo bien… Aprendo una vez más que todo está en mí, en mi mirada y en mi actitud ante la vida.

Despertar a Uno Mismo

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