El alimento nuestro de cada dia.
Nuestra forma de vida es generadora de salud y auténtica felicidad. Para la medicina Hindú, que tiene más de 5000 años de antigüedad, todo lo que ingresa por nuestros sentidos es alimento. Contemos o no con una alimentación sana y equilibrada (muy recomendable) existen otros “nutrientes”. Aquello que entra por nuestros ojos, oídos o nariz puede elevarnos o bajar nuestra frecuencia o vibración energética (léase buen ánimo, optimismo, serenidad, energía para accionar, aceptar y comprender los desafíos de la vida). No es lo mismo vivir o trabajar en un ámbito bello o estéticamente ordenado y agradable que en un espacio un tanto sombrío. Escuchar un noticiero o leer los policiales de un diario no siempre es el mejor alimento. Hay músicas que acarician nuestros oídos y engrandecen nuestro ser… Respirar y sentir el aire puro y el aroma de la naturaleza puede llegar a ser uno de los mejores tónicos para el cuerpo y el alma.
Además existen otros alimentos, la gente con la que nos rodeamos, las actividades que nos nutren, los sueños y proyectos que decidamos concretar, los pensamientos que nos brindemos (¡Todo va a mejorar!, ¡Dios me protege, me guía y me acompaña siempre!, ¡Soy una persona valiosa!), la forma en que experimentamos la vida cotidiana (procurando que sea con serenidad, discernimiento y fe…), el valorar todo lo bueno que tenemos (un techo donde vivir, comida, ropa, afectos, sol, naturaleza, una ducha de agua caliente, el movimiento de nuestro cuerpo, nuestros ojos que pueden ver los colores de la vida…), el descubrir lo que realmente nos hace bien y regalárnoslo, el contacto diario con el Dios de nuestro corazón y finalmente algo muy importante: Brindarnos continuamente aceptación y amor tal cual somos.
¡Manos a la obra!
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