Elijo sentirme bien.
Cambio mi visión. Le quito dramatismo a mi vida! Y suelto… Entrego al universo mis tensiones, preocupaciones y dudas. Respiro profundo y al exhalar emito un fuerte suspiro, que poco a poco me calma… Me ubico en el vasto universo infinito… Minimizo entonces mis problemas. Tomo conciencia de lo importante y lo verdadero, de lo bueno que tengo; me abro a la fuerza esperanzadora de todo lo que puedo brindarme a mi mismo y al mundo. Elijo, en este mismo instante elijo sentirme bien; ahora mismo decido ver todo desde el espacio de sabiduría, calma y regocijo interior que surge desde las profundidades de mi pecho. Ahora me invade un sentimiento de tranquila alegría, contención y amor…
Visite otras entradas en las misma categorías: Camino espiritual, General, Niño interior, Yoga