La generosidad del Cuarzo Rosa
El Cuarzo Rosa es la piedra emblemática del cuarto chakra. Nutre y cura el corazón. Especialmente recomendada para aquellas personas que no hayan experimentado la alegría de vivir por falta de amor. Su serena vibración alivia, consuela, cicatriza las heridas de la infancia. Sin ello es imposible alcanzar la paz interior y la realización personal.
Cuando uno no ha recibido la nutrición emocional suficiente, la posibilidad de amarse a si mismo se ve limitada dado que uno se siente poco merecedor del propio cariño. El Cuarzo Rosa sana estas heridas tan profundas, ayudando a disolver y comprender los bloqueos o cargas emocionales acumuladas que obstaculizan el dar y recibir amor (las lágrimas ayudan a sacar afuera las emociones guardadas). Enseña que la fuente de amor está en uno mismo, que todas las heridas pueden cicatrizar, que es fundamental comenzar a cuidarse, mimarse y amarse a uno mismo. El amor que se siente dentro de uno mismo posibilita que el dolor, el resentimiento y la pena cedan. La paz es entonces una consecuencia natural. Este proceso de sanación de las heridas del pasado puede llevar su tiempo. El Cuarzo Rosa es el compañero ideal para este proceso terapéutico, donde la vulnerabilidad, la emotividad y la hipersensibilidad son parte del mismo.
Comunica que todas las experiencias negativas de la infancia son lecciones necesarias para aprender a amar y sembrar amor en uno mismo. Algunos de sus mensajes son “Pase lo que pase siempre estarás tu para ayudarte”, “Sólo si aprendes previamente a darte amor podrás dar amor a los demás”, “Cuando aprendemos a amar de verdad, nuestra presencia se vuelve positiva para todos y todo nuestro ser irradia”.
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