La pacificación empieza por cada uno
El afuera es consecuencia del adentro. Si no tenemos paz dentro nuestro, si tenemos rencores o resentimientos, si discriminamos lo diferente, si nos sentimos superiores al otro, esto además de ser un veneno para nosotros, genera hechos de violencia en el afuera. No hay más que ver los diarios o escuchar los noticieros.
Si queremos que el mundo cambie y que nuestra vida cambie empecemos a reconocer estas cosas en nosotros y a procurar extirparlas especialmente por nuestro propia salud y bienestar.
Existen posibilidades diferentes a lo conocido, formas de vida más saludables que las que traemos desde hace generaciones, lo aprendido desde lo sociofamiliar. Empecemos a cuestionar esos modelos, esas creencias, esas críticas y autocríticas; nuestras actitudes, pensamientos y conductas.
Es hora de dejar de poner afuera las cosas y mirar hacia adentro; no para castigarnos, sino para empezar a vivir una vida más placentera, más serena y sabia. Sabiduría es ver lo bueno que hay en todos -en nosotros también-, sabiduría es reconocer nuestros errores y defectos siendo honestos con nosotros mismos, sabiduría es ser humildes y agradecidos por todo lo que tenemos en lugar de ambicionar más o ver lo que nos falta, sabiduría es trabajar con nuestros defectos para dejar de dañar y hacernos daño.
Sabiduría es hermanarnos con el otro, conectarnos desde el alma común que todos tenemos, es escucharnos, es comunicarnos desde el corazón. Esto ya no es utopía, es el mundo que se viene ante la debacle de un planeta que ya no soporta más maltrato ni egoísmo.
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