La serenidad.
Dentro nuestro existe un espacio de profunda paz, serenidad, verdad y amor. El desafío es poder salir de la velocidad cotidiana, de la vorágine de deseos y emociones, de la confusión y parloteo de la mente, para encontrar ese manantial que existe dentro nuestro.
La opción es seguir siendo presa de nuestras emociones, de lo que esperan los demás de nosotros, de los mandatos sociales y familiares, de nuestras compulsiones o bien conectarnos con nuestro aspecto espiritual. Y cuando me refiero a lo espiritual lo hago sin ninguna connotación religiosa. Para mí ser espiritual es estar conectado a mi esencia, a quien verdaderamente soy en lo profundo de mí.
Yo suelo aproximarme a esta paz de diferentes formas: a través de la Yoga, o de una oración donde le pido a Dios con mis propias palabras que me ayude a serenarme, concurriendo o realizando a alguna actividad que me nutra espiritualmente, sentándome en mi propia compañía, incluso a veces con tal solo permanecer en un parque y contemplar la perfección de la naturaleza logro salir de la perturbación y/o confusión. Dedicarme a mi persona, el habitarme y sentirme, el observar mi respiración también me ayuda.
Cuando tengo un problema, es cuanto más recurro a estas sencillas técnicas. La serenidad es lo más parecido a la verdadera o auténtica felicidad
Visite otras entradas en las misma categorías: Camino espiritual, Yoga
Febrero 7th, 2009 a las 22:21
¡Excelente!
Febrero 7th, 2009 a las 22:22
Serenidad para el autodescubrimiento y la felicidad plena.