Me abro a la vida.
Hoy siento que puedo soltar los problemas y los inconvenientes; y dedicarme a todo lo bueno que la vida me brinda. Siento que cuanto más suelto más peso me saco de encima. Me perdono por todo. Confio en mi propía divinidad, me acepto tal como soy, con lo bueno y lo no tan bueno, me perdono completamente por mis supuestos “errores” y me regalo mucho pero mucho amor. Visualizo en mi interior como las culpas y reproches se desvanecen como pompas de jabón. La alegria y la generosidad brontan desde mi interior…
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