No estamos solos.
Esperar de los demás o depender de otra persona es muchas veces frustrante o no colma nuestras expectativas. El amor que tenemos que cultivar es el amor hacia nosotros mismos, el amor de nuestro corazón, nuestra propia compañía. Contamos con un ser precioso, amoroso, deseoso de amarnos: Nuestro propio Ser interior. Dedícarnos a nosotros, aceptarnos amorosamente, perdonarnos, cuidarnos y nutrir nuestro aspecto más sensible, nuestro niño interior es el gran paso para no sentirnos nunca solos.
Visite otras entradas en las misma categorías: Camino espiritual, General, Niño interior, Yoga