Nuestro niño interior necesita nutricion.
Cada vez que siento un vacío o un dolor muy grande se que tengo que ocuparme de mí. Cuando de pequeños no hemos recibido la valoración, el afecto o el cuidado necesarios es necesario que nos lo proveamos nosotros mismos como si fuéramos nuestro propio padre y madre. Decirnos y repetirnos diariamente que somos dignos de amor, sentirnos merecedores de lo mejor de la vida, proveernos de cariño, de comprensión, de aceptación y valoración es muy importante para sentirnos bien. Encontrar grupos de pares donde “alimentarnos”, aprender a darnos y mimarnos, no criticarnos ni juzgarnos, cuidar nuestra salud, descubrir lo que nos gusta, buscar todos los medios para hacer que cada día sea un día más cercano a la felicidad y el disfrute es el gran sendero de sanación del niño herido que muchos llevamos dentro nuestro.
Visite otras entradas en las misma categorías: Camino espiritual, Niño interior