Obama nos mueve a todos.
Sin duda, estamos frente a uno fenómeno nuevo, al fin la humanidad cuenta con una persona de buena fe, honesto, idealista y con una gran fuerza interior, como máximo líder. Que el presidente del país más poderoso del mundo sea una persona como Obama no es poca cosa.
Y probablemente tamaña noticia o “milagro” no sea casualidad, nuestro destino es el bien; somos el bien, el bien es nuestro núcleo esencial.
La propia historia personal de Obama puede llegar a ser la propia historia de cada uno de nosotros. Obama nace en una familia disgregada, donde prácticamente no conoce a su padre. Su lucha por superar eso, su lucha por sobreponerse a su propia condición de negro, es la lucha que muchos de nosotros tenemos para superar nuestros propios límites y carencias. Obama llega incluso a la droga para tapar su dolor y confusión. Pero la fuerza de su espíritu lo lleva a sobreponerse, a reconciliarse con su padre -ya fallecido- y a erigirse, superando todos los obstáculos, en un líder fiel a su tarea de vida y principios.
Esa fuerza de Obama es la fuerza del espíritu que todos tenemos. Es la fuerza de los ideales, de la libertad y del amor que está dentro nuestro esperando que no claudiquemos.
Obama con su ejemplo, nos está llamando a todos. Nos esta demostrando que se puede, nos está diciendo que nos reconciliemos con nuestro pasado, que nos conectemos con nuestra fuerza espiritual, con nuestras propias capacidades y marchemos hacia el futuro sin dejarnos avasallar por el miedo y las piedras que encontremos en el camino. Creo y repito que no es casualidad lo de Obama, tenemos que acompañarlo, cada uno desde su lugar y tarea, para el cambio que desesperadamente nuestro planeta nos está pidiendo.
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Febrero 1st, 2009 a las 17:38
Es verdad… Qué milagro, que maravilla lo de Obama… invita a volver a creer que un cambio en el mundo es posible y a seguir poniendo lo mejor de uno todos los días…