Sabiduria y Serenidad.
Confieso cuanto tengo que aprender… Siempre acusando y criticando, los demás me hacen o me hicieron… Esto tiene su contraparte, los demás no me hacen nada, ellos hacen lo que pueden y seguramente no me quieren dañar, aunque yo lo viva así. Es como un cortocircuito, un gran desencuentro. Mi dolor es legítimo, pero la otra persona no puede darme algo mejor o su estado no le permite no hacerme daño. Compasión, compasión hacia mí y hacia los demás; y poder sentir y expresar mi dolor… Hoy le pido al Dios de mi corazón la Sabiduría y Serenidad para discernir cada momento difícil y darme cuenta que dentro de todos brilla el Amor y la Luz, Luz que le da sentido a la vida.
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