Todo se disuelve en el corazon.

Dentro nuestro hay una maravillosa fuente de luz y amor que nos permite transitar las dificultades, las perdidas, los sufrimientos, las durezas. Ese lugar está en nuestro corazón, en nuestro corazón sutill, tan cercano al físico. Abandonarnos a esa fuerza luminosa de nuestro interior, entregando cada uno de nuestros conflictos, apegos y dolores, es el gran paso para constituirnos en seres humanos felices, amorosos, serenos. Podremos entonces perdonar, aceptar, comprender, amar… Permanecer en contacto con nuestro ser interno nos proveerá de una nueva forma de vivir y la posibilidad de irradiar esta energía a los demás.

Despertar a Uno Mismo

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